piel atopica manos¿Sufres de piel atópica en las manos? Afortunadamente existen algunos trucos para tratar los síntomas que ocasiona este problema, por lo que a lo largo de este artículo vamos a analizar qué es exactamente esta afección y también los mejores consejos que puedes poner en práctica para que tus manos vuelvan a lucir suaves y a estar sanas.

En los últimos meses el mundo ha cambiado por completo. Casi sin que sepamos cómo, nos hemos plantado en otoño, con las mascarillas y los geles hidroalcohólicos instaurados como un elemento más de nuestra rutina.

Sin embargo, estos objetos tan indispensables en el día a día para evitar el contagio tienen secuelas nocivas en quienes padecemos dermatitis atópica. Esto ocurre en especial en el caso de los desinfectantes de mano.

Al final, tener que usar dicho gel de forma constante hacen que se escame e irrite nuestra piel, que ya es delicada de por sí, generando incesantes picores.

Por supuesto, merece la pena pasar por este efecto secundario con tal de garantizar la seguridad de todos los que nos rodean, así como la nuestra propia, pero no deja de ser una molestia con la que tenemos que lidiar.

¿Qué es la piel atópica?

Aunque esta afección es especialmente común en las manos, ya que es una de las áreas que tenemos más expuestas en todo momento, se suele dar habitualmente en todo el cuerpo.

El motivo es que se trata de una alteración crónica que provoca comezón y que está estrechamente relacionada con el nivel de sensibilidad de la dermis, que es más vulnerable debido a que cuenta con una carencia de ceramidas, un compuesto que sirve para impedir la sequedad de los tejidos debido a que es el encargado de darle cohesión a las células.

Te interesa: La mejor crema para la dermatitis atópica.

¿Por qué y cómo se ven afectadas las manos?

Como acabamos de decir, las manos son una de las áreas del cuerpo más sensibles, ya que la piel en esta zona es más fina que la de otras partes del cuerpo.

Y encima está casi siempre expuesta a factores como el humo, el polen, las temperaturas extremas u otras inclemencias del tiempo, la contaminación, el polvo y, sobre todo en estos momentos, a los geles hidroalcohólicos.

Por eso, los eczemas de la dermatitis atópica se dan con más frecuencia o virulencia en ellas.

La afección se manifiesta a través de la descamación, rojez, envejecimiento y picor que se producen en esta parte en concreto.

Incluso algunas veces llega a estar acompañado de pequeñas marcas, como ampollas, que reciben el nombre de vejigas y que están rellenas de líquido.

Estos síntomas, además, suelen dividirse en dos tipos: los eczemas alérgicos (los desarrollan quienes se han sensibilizado previamente a determinadas sustancias) y los eczemas irritativos (causados por una exposición concreta y puntual a determinadas sustancias o factores), que son los más frecuentes por lo que ya hemos mencionado.

En el caso de los primeros, suele ser necesario realizarse las pruebas de la alergia para descubrir el origen real del problema y determinar el tratamiento adecuado en cada caso.

Por eso, si sospechas que tu reacción cutánea es de este tipo o si viene acompañada de problemas como conjuntivitis, asma, congestión nasal o moqueo, acude a tu médico de cabecera, quién podría recetarte antihistamínicos de considerarlo necesario.

Causas de este problema

manos dermatitis

Debido a esta sensibilidad de la piel, se ve más afectada tanto por los factores externos (como son los agentes químicos y físicos), emocionales (tu estado anímico) o internos (como es la escasa presencia de ácidos grasos esenciales en tu organismo).

Además, podemos englobar los desencadenantes en sustancias irritantes, que causan ardor y enrojecimiento, y los alérgenos, que actúan con más sutileza, provocando erupciones. Por eso hay que ir con mucho cuidado porque es fácil desatar el eterno ciclo de síntomas.

Este círculo es una reacción en cadena que comienza cuando se origina el prurito, lo que da lugar a la xerosis -es decir, la sequedad de la piel- y, después, a los picores.

Estos llegan a ser tan intensos que resulta casi imposible resistirse a la tentación del rascado. Pero esta acción hace que la dermis se deteriore, se inflame más y, en muchos casos, se infecte.

De esta manera, lo que comienza como un pequeño gesto de alivio acaba provocando un problema mayor y un dolor más intenso.

Encima, como el principal inconveniente es que no existe una cura para ella ni va a desaparecer por arte de magia (ya que estamos hablando de piel atópica, no de un caso de dermatitis por contacto), tendrás que aprender a convivir con esta afección y a encontrar la manera adecuada de tratar la dermis para que no tengas que soportar este dolor de forma constante.

Mientras que los factores genéticos es uno de los motivos por los que surge de los que son complicados de controlar, existen otros ante los que te será más fácil protegerte. De eso precisamente vamos a hablar ahora.

Cómo tratar la dermatitis atópica en manos

Dentro de las medidas que puedes tomar para calmar los picores y reducir la inflamación, existen dos grandes métodos diferenciados: aquellos de prevención, que evitarán que se produzca la irritación, y los de cura, que actúan directamente sobre el área afectada, proporcionando alivio inmediato a la vez que curan el eczema.

Además, para concluir te daré otras pautas que conviene seguir para que la dermatitis atópica no sea un dolor de cabeza constante.

Medidas de prevención

Como la dermatitis se produce por los dos factores principales que ya hemos visto, será importante tener claro si padecemos alguna alergia, para evitar los elementos que puedan desencadenarnos esa reacción.

Más allá de esto, también es conveniente llevar las uñas cortas para hacernos menos heridas cuando nos rascamos y no entrar en contacto con productos químicos que sean muy agresivos, como la lejía, los disolventes o determinados detergentes.

Es más, cuando vayas a limpiar, no te olvides de utilizar unos buenos guantes que te aislen, para que tu piel no llegue a entrar en contacto con estos compuestos en ningún momento.

En la misma línea, cuando uses productos de higiene o cosméticos, intenta que su formulación sea siempre de origen natural y huye de aquellos con compuestos nocivos o irritantes.

A su vez, es mejor que no abuses de las colonias y, sobre todo, que no te las eches en las muñecas muy cerca de las áreas con picores.

Otro detalle importante, aunque muy difícil de controlar en estos tiempos, es que evites el lavado constante, ya que una excesiva higiene de las manos hace que se resequen y agrieten.

Sin embargo, como en la época del coronavirus no conviene que renunciemos a los geles desinfectantes, en su lugar te recomiendo que dupliques los tratamientos de recuperación que uses.

Si quieres saber cuáles son los más adecuados, lo descubriremos en el siguiente apartado.

Tratamientos cosméticos

tratamiento cosmetico piel atopica

Cuando el desastre es inevitable y los picores y las rojeces ya han aparecido, lo que debes hacer es buscar productos adecuados que te ayuden a atenuar los síntomas y a curar la piel.

Entre ellos, los más recomendados son los cosméticos profesionales, que han sido especialmente diseñados para la dermatitis atópica con este objetivo y tienen la capacidad tanto de proporcionar un alivio inmediato como de restaurar la barrera cutánea.

Aquí tienes una selección de las mejores pieles atópicas.

Ya lo he comentado, pero insisto: lo primero a lo que debes prestar atención es a su formulación, que debe ser mayoritariamente a base de compuestos naturales y no incluir alcoholes, parabenos, irritantes, un exceso de conservantes o fragancia.

Si encima cuentan con ácido hialurónico, emolientes como la glicerina o antioxidantes como la vitamina E o la A, pues mejor, ya que son humectantes que ayudarán a evitar la sequedad y la consecuente pérdida de elasticidad.

En cuanto a su textura, si el problema es severo son mejores las pomadas más densas, estilo ungüento, ya que al ser más grasas, proporcionarán una nutrición más elevada que las ligeras, aunque esto también las hace más densas y difíciles de extender.

Mi recomendación es la Crema Piel Atópica de Akento Cosmetics, aquí tienes mi review.

Otra alternativa son los aceites naturales, mucho más ligeros y sencillos de aplicar, aunque personalmente opino que deben usarse más como complemento de las cremas.

De una manera u otra, será vital que apliques a diario el tratamiento elegido, el número de veces que consideres necesario en función de cómo te notes esa área.

Siempre que te duela, que notes picores o que se aprecie sequedad sequedad, utiliza tu crema de manos preferida. Como no existen efectos adversos o contraindicaciones, no habrá nada que temer al respecto.

Tampoco pierdas de vista que en general el momento ideal para usar cosméticos es después del baño, con la piel ligeramente húmeda, pues es cuando penetra mejor y sin dejar rastro, consiguiendo así mayor eficacia.

De todas formas, con que tengas la zona limpia, será suficiente.

Para extenderla, utiliza las yemas de la mano contraria para extender el producto realizando una ligera presión y movimientos circulares, pues así se favorece la absorción al mismo tiempo que se reactiva la circulación, permitiendo que la sangre lleve sin problemas los nutrientes hasta ese punto.

Remedios caseros

aguacate

En caso de que quieras complementar el uso de una crema cosmética con remedios naturales, puedes aprovechar los beneficios de la naturaleza de distintas maneras.

Una es a través de soluciones cutáneas creadas por ti misma, desde las más sencillas (como emplear el gel de aloe vera directamente sobre las manos) a las más complicadas (es el caso de la elaboración de mascarillas, cremas o pomadas).

La ventaja principal es que, como tú seleccionas los ingredientes y sabes de dónde provienen, no te llevarás sorpresas ni disgustos ante posibles efectos secundarios.

Una de mis soluciones favoritas consiste en triturar un aguacate, echarle unas gotitas de aceite de almendras y, con la pasta que se genera, aplicarla durante 15 minutos antes de aclarar con agua tibia.

Además esta “receta” tiene su contraparte veraniega, que consiste en sustituir este fruto por el pepino, que resulta igual de beneficioso pero mucho más fresquito.

Otra alternativa es crear tu propio ungüento al batir un litro de agua con media taza de avena, que sirve para reducir las rojeces de manera visible en muy poco tiempo.

Si además le sumas unas hojas de malva o una manzanilla recién preparada, lograrás bajar la inflamación de forma más eficaz.

También te recomiendo que, antes de extender la mezcla, la metas un ratito en la nevera (aproximadamente 10 minutos), para que su fresquito reactive la circulación y el alivio que te ofrezca sea mayor.

Además, puedes ingerir determinadas plantas, añadir especias a tu comida o preparar infusiones que te ayuden a frenar el problema desde el interior.

Algunas de las más beneficiosas son la fumaria (estimula la depuración hepática de la histamina, culpable de la inflamación), la cúrcuma (que ayuda al hígado a librarse de las sustancias perjudiciales que fomentan la aparición de eczemas), la bardana (permite la eliminación de ciertas toxinas nocivas) o la alfalfa (que mejora la salud de la dermis debido a su alto contenido en vitaminas y minerales).

Otros consejos

Antes de cerrar, conviene que hagamos un rápido repaso por algunas pautas generales que te ayudarán a reducir las molestias no solo de tus manos, sino del cuerpo general, ya que estas medidas son formas sencillas y asequibles de reducir el riesgo de que se produzcan esos temidos picores.

Usando un poco la lógica, la idea es evitar la exposición a los factores de riesgo que fomentan la aparición de esta enfermedad o al menos agravan sus síntomas.

  • Ten cuidado con las temperaturas extremas, sobre todo ahora que llega el frío. Lleva ropa de abrigo (incluyendo guantes) y prendas de algodón (nunca de fibras sintéticas o lana), que transpiran mejor, así evitarás la sudoración excesiva, ya que causa sequedad.
  • No olvides ducharte siempre después de hacer ejercicio. Aunque, ojito, porque estos baños no deben exceder los 15 minutos.
  • A su vez, en ellos debes usar siempre agua tirando a templada y tener en cuenta que no es bueno que utilices esponjas, cepillos u otros objetos agresivos con la piel, así como productos de efecto peeling.
  • Intenta no frecuentar demasiado zonas con una alta concentración de tráfico, ya que el humo de los coches es muy perjudicial, y tampoco fumes, aunque sea de forma pasiva.
  • En relación a las sustancias perjudiciales, evita abusar del alcohol, el azúcar o los productos preparados, además de vigilar la aparición de posibles alergias alimenticias.
  • En tu casa, mantén tu espacio limpio, ventila todos los días y barre a diario, pues el polen y los ácaros son dos enemigos de la dermatitis atópica.
  • También por ello no conviene que tengas moqueta o alfombras, ni tampoco ventiladores puestos demasiado tiempo o purificadores de aire, ya que estos dos últimos objetos se dedican a mover y repartir el polvo a lo largo de toda la estancia.
  • Otro punto más difícil de controlar es que intentes tener unas buenas horas de sueño y que evites las situaciones de estrés, pero como no siempre es posible, busca herramientas que te ayuden a controlarla, como ejercicios de respiración, actividades como el yoga, infusiones relajantes o, en caso de necesitarlo, ayuda profesional.
  • El ejercicio es muy bueno también para generar endorfinas, relajarte y, en general, mantener tu cuerpo en un estado óptimo, lo que repercutirá en tu dermis.
  • Si lo acompañas de una dieta sana y equilibrada, ya tendrás gran parte del camino hecho.
  • Por último, pero no por ello menos importante, bebe abundante agua para mantenerte hidratada, ya que esto será clave para evitar que tus manos se escamen, irriten y duelan.

Con todo lo que hemos aprendido sobre la piel atópica en manos, seguro que ya estás preparada para sobrevivir al invierno con unas manos sanas, suaves y perfectas.